Visiones e Intentos de este proyecto

La visión principal que nos guía es ir creando, explorando, difundiendo empezando desde lo pequeño, lo cercano, lo inmediato, para así ir creciendo en espiral pero siempre de una forma envolvente para que no queden espacios desatentidos en una dimensión demasiado grande para nuestra capacidad de intuír, reflexionar y accionar.

15.4.14


Siempre he estado en contra de la idea de que en la naturaleza un ser está más evolucionado que otro. Pero si estuviera obligado a escoger uno, definitivamente me inclinaría por los árboles. Los árboles brindan una multitud de servicios ambientales para que los demás seres podamos vivir en este planeta como si se tratara de un paraíso. Los árboles son en sí unas comunidades vivientes. Y mientras nuestra cultura no reconozca su grandeza, y siga con la estúpida idea de que nosotros estamos en la punta de la pirámide, no tenemos otro destino más que el de desaparecer. 

12.3.14

INSUSTENTABLES, INSOSTENIBLES E INNECESARIOS LOS MEGAPROYECTOS



Hace unos días viajando en el transporte urbano, un niño, que estaba leyendo propaganda que invade las calles de la ciudad de Puebla, de repente le preguntó a su mamá ¿qué es un “MEGAPROYECTO”?, la madre, supongo, para salir del problema le contestó que eran proyectos “grandotes”, al parecer el niño no quiso entrar en mayores averiguaciones. Comento esta situación porque es importante dar respuesta a una pregunta que parece una inocentada, pero que mucho tendrá que ver con nuestra futura realidad ambiental, social, económica, jurídica y hasta cultural.

¿QUÉ SON LOS MEGAPROYECTOS?
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) un megaproyecto[1] en nuestra región (América Latina) es un proyecto que genera un alto impacto y tiene un alto nivel de riesgo independientemente de su monto de inversión.
En el fondo la señora dio una respuesta a medias, es decir, los megaproyectos son grandes proyectos de infraestructura para la obtención de energía, agua, petróleo y gas, y de redes de comunicación, algunos se justifican como proyectos “verdes”, “sustentables” o “amigables con la naturaleza”. Las palabras mágicas que hacen válida la creación de grandes complejos petroleros o refinerías, hidroeléctricas, termoeléctricas, parques eólicos, gasoductos, megapuertos, etc., son “el progreso, desarrollo y crecimiento económico” y es en su nombre, que empresas privadas obtienen permisos o concesiones y asignaciones federales para explorar, extraer y explotar recursos naturales que se encuentran muchos de ellos en el subsuelo. Para llevar a cabo estos objetivos, se requiere construir estas grandes centrales, que casi siempre, van acompañadas de infraestructura de comunicación como carreteras y puentes, redes ferroviarias y marítimas, de comunicación, así como redes eléctricas.
Un megaproyecto puede ser intercontinental, como el Plan Puebla Panamá (PPP) que actualmente se le conoce como Proyecto Mesoamérica, cuyos objetivos son la integración de los países centroamericanos con los estados del sur de México para facilitar la exploración, extracción y explotación de recursos naturales, ello implica necesariamente la implementación de vías de comunicación que conecten al océano Pacífico y al Atlántico para garantizar o facilitar la exportación de los recursos obtenidos en estos países.
Otro tipo de megaproyecto es el que “integra a una región”, como ejemplo está el Proyecto Integral Morelos CCC Centro y Gasoducto[2] Tlaxcala-Puebla-Morelos, proyecto que, en una segunda fase se conectará con el estado de Querétaro. Según lo planeado, en la primera fase se llevará a cabo la instalación de dos centrales para la generación de energía eléctrica, transportación de gas desde los ductos de PEMEX, una línea eléctrica y un acueducto.

¿POR QUÉ SON INSUSTENTABLES LOS MEGAPROYECTOS?
La sustentabilidad tiene una dimensión ambiental que asegura las condiciones de vida de las generaciones futuras; ello implica, elaborar un conjunto de acciones y medidas para garantizar un desarrollo sustentable, que son procesos muy elaborados para planear sobre un determinado territorio, es decir, se tienen que considerar una serie de herramientas que permitan planear, ordenar, resolver y tomar decisiones sobre un territorio determinado en el marco de políticas ambientales adecuadas, tales como los ordenamientos ecológicos territoriales, evaluaciones de impacto ambiental, donde se consideren los riesgos ambientales y antrópicos.
El BID plantea los altos riesgos económicos de estos megaproyectos, pero no nos aclara los altos riesgos del impacto ambiental y sociocultural cuyos daños son IRREVERSIBLES. Se ha ido documentando cómo la intervención de los territorios por parte de empresas privadas contribuyen a la pérdida de biodiversidad al sobreexplotar especies; también destruyendo hábitats mediante la deforestación y sustitución de bosque por pastizales o potreros y por monocultivos, así como la introducción de especies no nativas e incluso la siembra de semillas transgénicas y dividiendo el territorio.

Es imposible hablar de megaproyectos sin considerar la sustentabilidad para cualquier región que será afectada y determinar los impactos y desastres que estos grandes proyectos han generado y pueden generar en diversos territorios, por ejemplo, en el caso de los estados de Tlaxcala-Puebla-Morelos, se pretende construir un gasoducto en una zona de alto riesgo volcánico, lo que nos lleva a pensar que el desastre se está construyendo. No puede ser sustentable lo que genera un “desastre planificado” porque vulnera al medio ambiente e implica repercusiones significativas en el tejido sociocultural de las comunidades de una región, y entonces el desarrollo sustentable se convierte en un mito, en un saqueo de los recursos naturales, así como en una pérdida para la biodiversidad y en una pesadilla para las comunidades.

¿POR QUÉ SON INSOSTENIBLES LOS MEGAPROYECTOS?
Estos grandes proyectos o megaproyectos obedecen a una lógica de “crecimiento económico” impuesto desde modelos internacionales y por intereses del gran capital. Para noviembre de 2012 el BID en voz del su presidente Robert Zoellick, manifestó que “los países latinoamericanos necesitan invertir más en infraestructura con miras a expandir sus economía…” y más adelante determina que “La infraestructura debiera ser uno de los fundamentos de una “nueva agenda americana”, y para muestra un botón, durante el VI informe de Felipe Calderón, se informaba que de 2007 al 2012, se construyeron “20 mil kilómetros de carreteras”. En marzo de 2012, el BNaméricas[3] reportó que se habían financiado 160 proyectos en infraestructura durante su gobierno, entre los principales proyectos para el corto y medio plazo destacaban:
  • La Refinería del Bicentenario, en Hidalgo, con una inversión de 11 mil mdd.
  • La Mina del Boleo, en Baja California Sur, que extraerá cobalto y que costará 3 mil 500 mdd.
  • La Mina de oro de Metates, en Durango, cuyo costo asciende a 889 mdd.
  • El Emisor Oriente, en Hidalgo, una instalación hídrica que pretende ayudar a controlar las  inundaciones en el centro del país, y que requiere una inversión de 339 mdd.
  • Atotonilco, en Hidalgo, otro proyecto hídrico que tratará el equivalente a toda el agua que se consume en el D.F. para permitir que sea reutilizada. La inversión necesaria asciende a 710 mdd.
  • La Yesca, en Nayarit y Jalisco, una planta de generación de energía, con ocho subproyectos con valor de 767 millones de dólares (mdd). Se encuentra actualmente en construcción.
  • El Interpuerto de Monterrey, en Nuevo León, una autopista que requiere una inversión de 2 mil mdd y que está siendo construida.
Según el BID[4] estos megaproyectos se caracterizan por el largo tiempo que necesitan para ejecutarse; tener presupuestos elevados para la economía en la que se desarrollan; involucrar a un alto número de actores tanto públicos como privados y, presentar mayores riesgos y altas complejidades tecnológicas, jurídicas y ambientales.

La realización de muchos de estos megaproyectos se lleva a cabo con inversiones privadas, sin embargo, actualmente hay una aportación importante de recursos públicos; es decir, muchos de estos proyectos están aprovechando la infraestructura pública para satisfacer sus requerimientos; otra estrategia que han implementado es presionar a los países para que modifiquen, leyes y normas para ser beneficiados, no pagando impuestos, imponiendo sus condiciones y vulnerando el estado de derecho mexicano.

Pero ¿Cómo lograr un equilibrio ecológico para ser sostenibles?, si este modelo extractivista consume más energía, más recursos (agua, minerales, energéticos, hidrocarburos, etc) y no se le da tiempo al sistema natural de renovar y asimilar sus desechos; precisamente este desequilibrio es lo que hace insostenibles estos megaproyectos y los convierte en proyectos depredadores.

¿BENEFICIAN LOS MEGAPROYECTOS A LA COLECTIVIDAD?
La mesa está puesta para la intervención de capitales privados, a lo largo y ancho del país hay varios megaproyectos en puerta, sobre todo en los sectores urbano, turístico, energético y minero. Para el caso del sector energético en algunos estados se están realizando megaproyectos para la obtención de energía eléctrica, por medio de energías renovables como la hidráulica, eólica, biomasa, solar, geotérmica y mareomotriz, lo que actualmente se conoce como “energías limpias”, así como el uso de compuestos convencionales como el carbón, petróleo, gas entre otros.
Particularmente en el estado de Puebla, poco a poco se ha ido obteniendo información y se sabe que el gobierno federal y estatal tienen planeados ocho proyectos hidroeléctricos en la Sierra Norte y uno en la Sierra Negra; un gasoducto en la Sierra Norte (Tuxpan-Atotonilco en Hidalgo) y uno más en Tlaxcala-Puebla-Morelos; la explotación de petróleo y gas por medio de fracking en la Sierra Norte en los municipios de Venustiano Carranza, Pantepec y Francisco Z. Mena que pertenecen a la región de Chicontepec y forman parte del proyecto Aceite Terciario del Golfo (ATG); 19 parques eólicos para la región de Tecamachalco-Tehuacán y la Secretaría de Economía de la Federación ha otorgado alrededor de 344 concesiones para la exploración minera y petrolera, posteriormente otorgará los permisos de explotación para las minas a cielo abierto y la obtención de gas de lutitas o gas Shale por medio del fracking o fraccionamiento.

Estos megaproyectos tienen altos impactos sociales y ambientales, son muy costosos y afectan las economías locales y regionales, se han convertido en amenazas para las tierras indígenas en muchos países, pues expulsan pueblos, acaban con su cultura y tradiciones.
Finalmente, las comunidades están dando batalla por defender sus territorios, estableciendo algunas estrategias importantes como INFORMARSE, compartir la información para ORGANIZARSE, y, así, DEFENDER y PROTEGER su patrimonio natural y cultural, mientras la RESISTENCIA continúa…

[1]Revisar a René Cortés en América Latina: ¿Estamos preparados para megaproyectos de transporte? Publicado el 27 de febrero de 2014: http://blogs.iadb.org/moviliblog/2014/02/27/america-latina-estamos-preparados-para-megaproyectos-de-transporte/

[2] La Subdirección de Desarrollo de Proyectos de la CFE dio a conocer la siguiente información con respecto al gasoducto, en Tlaxcala la longitud que abarca este proyecto es de 48.190 Km; pasando por siete municipios: Tlaxco, Hueyotlipan, Ixtacuixtla de Mariano Matamoros, Santa Ana Nopalucan, San Damian Texoloc, Nativitas, Santa Apolonia Teacalco; en el estado de Puebla, recorre una longitud de 88.128 Km, atravesando los municipios de Huejotzingo, San Pedro Cholula, San Jerónimo Tecuanipan, Santa Isabel Cholula, Ocoyucan, Atlixco, Atzitzihuacan, Huaquechula, Acteopan, Cohuecan, Nealtican y para Morelos, recorre 23.490 Km de longitud pasando por los municipios de Yecapixtla, Temoac, Jantetelco, Ayala, Jonacatepec, Tepalcingo. Consúltese: http://em.fis.unam.mx/public/mochan/blog/20110803proyectoMorelos.pdf

[3] Consúltese la nota de altonivel.com.mx del 7 de marzo de 2012: Infraestructura en México, ¿dónde nos encontramos?

http://www.altonivel.com.mx/19397-untitled-resource.html

[4] Revisar la nota de América Latina: ¿Estamos preparados para megaproyectos de transporte?, publicado el 24 de febrero de 2014 en la página del BID: http://blogs.iadb.org/moviliblog/2014/02/27/america-latina-estamos-preparados-para-megaproyectos-de-transporte/


FUENTE: http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2014/03/10/insustentables-insostenibles-e-innecesarios-los-megaproyectos-2/

29.1.14

Plantas Perennes Comestibles: Espinaca de Nueva Zelanda / Ficha informativa


                                                                                                      



Nombre Latín: Tetragonia Tetragonides

Aspectos:

-   Hierba que se expande formando una alfombra.

-   De sol a media sombra.

-   Suelo seco a húmedo.

La Espinaca de Nueva Zelanda es una planta comestible silvestre de las playas y llanuras de Australia y Nueva Zelanda y de muchas islas del Pacífico. Se ha comenzado a cultivar en los últimos 100 años y se ha naturalizado en muchas playas subtropicales del mundo.
Las hojas y de 3-4 pulgadas de la punta de los brotes son comestibles. Incluso si uno no se la va a comer, se debe podar cada semana para asegurar las producción de hojas frescas de crecimiento nuevo.
Se pueden comer pequeñas cantidades de hojas sin cocinar, pero contienen oxalatos y saponinas y es mejor cocinarlas si se van a comer en grandes cantidades.
Para mantener el birllante color verde, se cuecen sus hojas al vapor brevemente y luego se sumergen en agua fría , se cuelan y se comen. Su sabor es similar al de la Espinaca.
La Espinaca de Nueva Zelanda crece bien en los veranos del norte, pero no aguanta el verdadero calor tropical. Debe ser cultivada en media sombra para protegerla.
Muchos jardineros fuera de los trópicos la cultivan como una espinaca anual en el verano.
Las hojas y brotes crecen  muy rápido y mientras más se coseche más crece.
Algunas variedades son perennes. Todas pueden semillas fácilmente en el subtrópico.
Su altura baja y su crecimiento formando alfombras densas, la convierten en una buena cobertora debajo de otros tipos de vegetación.



Las plantas resisten la sequía y les gustan los suelos arenosos, tolerando también la sal.
Se ha llegado a naturalizar no sólo en Hawai, sino también en las costas de California pero también como una planta anual en Massachusets, Wisconsin y otras localidades frías.
La Espinaca de nueva Zelanda, crece a pleno sol o media sombra en las zonas de calor intenso. Pocas plagas atacan a esta planta vigorosa.
Se propaga por esquejes o también crece de semilla. Para mejorar la germinación hay que sumergirla por 24 horas antes de la siembra. La germinación es un tanto errática.


Nuestra experiencia con el cultivo de esta planta perenne es muy satisfactorio, pues es de ese tipo de plantas que practicamente se cuidan solas, muy resistente al calor y la sequía y muy productiva, pues genera más hojas mientras más se la coseche. La hemos comido frita con huevos revuletos y es bastante rica. Hemos observado que funciona muy bien como planta colgante sembrada en un tiesto alto o en llantas superpuestas, pues sus ramas que caen  recubren  los bordes del recipiente donde es plantada. 



3.1.14

La devastación ambiental del TLCAN, por Andrés Barreda




Hoy, gracias a los cambios económicos, políticos y jurídicos suscitados por el TLCAN, la destrucción ambiental ocurre en todas las ramas de la división del trabajo y en casi todos los procesos de distribución y reproducción, dejando lo que vivimos 40 años atrás, cuando nuestros peores problemas ambientales todavía se localizaban en regiones geográficas específicas de México ligadas a sectores económicos singulares.
Aun así, cuando algún activista ambiental no mexicano visita nuestro país y testifica nuestros dolorosos problemas actuales, su primera reacción consiste en llamarnos la atención aconsejándonos con sinceridad no exagerar, pues lo que ocurre acá es lo mismo y posiblemente no peor que lo que sucede en el suyo. El problema estriba en que eso nos ocurre con todos, vengan de donde vengan y traten de cualquier problema que sea.
Como en Brasil y Tailandia, somos de los peores deforestadores y destructores de biodiversidad en el mundo. Al igual que en Brasil y otras naciones de África y del Meditarraneo asiático, también encabezamos procesos de autodestrucción de lenguas y culturas milenarias. De la misma manera que sucede en Argentina y Brasil, nos perfilamos como gran plantador de organismos transgénicos (maíz, soya y algodón). Tal como acontece en Estados Unidos, pende sobre nosotros la amenaza de convertirnos en unos de los primeros plantadores masivos del maiz biorreactor, con la peculiaridad harto repetida de que nosotros somos el principal centro de origen de ese cereal.
Al igual que los países de Europa Central, hemos atraído a las mayores megagranjas de cerdos. Como en India y China, hemos contaminado y saqueado la mayoría de nuestros ríos y acuíferos prometiendo una inminente construcción de megaproyectos hídricos en torno de Guanajuato y Querétaro que permitan escalar las exportaciones de autos y aviones. Peor que en China, hemos permitido la privatización de todas las tierras y reservas urbanas, el acaparamiento de las empresas de construcción y prestación de servicios urbanos, las dinámicas especulativas y el fraude permanente a los consumidores, permitiendo con ello el dislocamiento catastrófico de la vida de la población y de los principales metabolismos de las ciudades.
Más grave aún que en la llamada ruta euroasiática de la seda o en la Sudamérica del IIRSA, México ha puesto una y otra vez la totalidad de su territorio y de sus infraestructuras al servicio no sólo del saqueo de sus recursos naturales, sino también de las necesidades de interconexión fabril just in time entre los capitales de Estados Unidos y Asia del Pacífico, permitiendo criminalmente que la red nacional de las principales carreteras se tornen lugares extremadamente peligrosos e incluso trágicamente mortales.
México concentra niveles muy altos de explosiones y muerte industriales y agrolaborales en las ramas químicas, agroquímicas, de alimentos, petroleras y de agroexportación.
La contaminación generada por las infraestructuras petroleras ha sido desde hace décadas la peor fuente de contaminación del país, pero la reciente entrega de la industria petrolera amenaza con trasladar las peores practicas depredatorias, contaminantes y destructivas que las empresas petroleras trasnacionales ya practican en Nigeria y otras regiones.
Gracias a la desregulación extrema de las actividades mineras, México ya compite con los peores lugares en devastación por la minería a cielo abierto en América Latina y África. Mientras, la libre acumulación de todo tipo de basuras industriales, hospitalarias, radioactivas y municipales en las más diversas regiones de México nos hace competir con países como Ghana o China.
Todo ello sin tener en cuenta que la mano de Dios, por medio del cambio climático, también nos eligió como una de las regiones del mundo en donde las turbulencias climáticas se estarán padeciendo de la peor manera. Aunque la verdad sea dicha, no obstante que el cambio climático está estrechamente ligado a las peores necedades civilizatorias del neoliberalismo, sería un poquitín injusto también atribuirlo al TLCAN.
Suele escapar a observadores perspicaces que en México, hasta cierto punto como en China, pero en un territorio mucho menor, se sintetiza con una fuerza excepcional un proceso complejo y profundo de devastación que hoy está distribuido en todo el mundo. Sin embargo, nuestro principal rasgo distintivo es que acá todo esta intensamente concentrado. De modo que cada nuevo nicho de destrucción compite con los demás en salvajismo e irracionalidad y tupe línea por línea la totalidad del territorio nacional, superponiendo cada tipo de destrucción con muchos otros. De ahí que la contaminación y el dislocamiento en nuestro país son fenómenos totales, extendidos, intensivos y complejos. Ello ha herido profunda y vitalmente la capacidad de regeneración y redefinición de la salud general (resiliencia) del tejido socioambiental nacional.
Aunque se debe dejar para otro lugar la explicación de los porqués, hay que observar que eso hace de México un espejo en el que ya se puede mirar la suerte que correrá el mundo entero si no se detiene con eficacia, investigación, organización y movilización esta pesadilla estadunidense, que con tanto esmero trágico imitan las nuevas potencias y naciones que buscan escapar de su dominio. También se debe recordar que la banalización que los economistas y otros profesionistas de la muerte hacen de cada desgracia en realidad está simplemente encaminada a ocultar, no contabilizar y jamás pagar ni asumir política y culturalmente los costos de toda esta destrucción.
* Andrés Barreda es Profesor de tiempo completo de la Facultad de Economía de la UNAM. Coordinador general de Casifop
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...