Visiones e Intentos de este proyecto

La visión principal que nos guía es ir creando, explorando, difundiendo empezando desde lo pequeño, lo cercano, lo inmediato, para así ir creciendo en espiral pero siempre de una forma envolvente para que no queden espacios desatentidos en una dimensión demasiado grande para nuestra capacidad de intuír, reflexionar y accionar.

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30.9.14

Olvidémonos de las duchas cortas, o por qué el cambio personal no implica un cambio político.




Por Derrick Jensen


                                    




¿Acaso alguna persona en su sano juicio se lanzaría de cabeza al cubo de la basura para parar a Hitler?, ¿O creería que el hacer composta habría acabado con la esclavitud, o lograría la jornada de ocho horas de trabajo? ¿Se creería que cortar leña y acarrear agua habría sacado a los presos de las cárceles zaristas, o que bailar desnudo alrededor del fuego ayudaría a elaborar la ley de derecho al voto de 1957, o la ley de derechos civiles de 1964? Entonces, ¿por qué ahora, con el mundo entero en juego, hay tanta gente que se retrotrae a las “soluciones personales”? Una parte del problema es que hemos sido víctimas de una campaña sistemática de desorientación. La cultura del consumo y el pensamiento capitalista nos han enseñado a sustituir por actos de consumo individual la resistencia política organizada. La pelicula “Una verdad incómoda” ayudó a elevar la conciencia sobre el calentamiento global.
Pero ¿se dieron ustedes cuenta de que todas las soluciones que presentaba tenían que ver con el consumo personal, con cambiar las bombillas a bajo consumo, inflar las ruedas, conducir la mitad, etc. y que no tenían nada que ver con quitar el poder a las grandes empresas o parar el crecimiento económico que está destruyendo el planeta? Si cada persona en los EE. UU. hubiese hecho lo que la película sugería, las emisiones de carbono de los EE. UU. se habrían reducido apenas un 22%. El consenso científico es que hay que reducir al menos el 75% de las emisiones.
O hablemos del agua.
Oímos con mucha frecuencia que el agua empieza a escasear en el mundo. Hay gente que muere por falta de agua. Los ríos se van secando por falta de agua. Es por ello por lo que tenemos que darnos duchas más cortas. ¿Ven la desconexión? ¿Soy acaso responsable del agotamiento de los acuíferos por darme duchas? Pues no, porque más del 90% del agua que utilizan los seres humanos la consume la agricultura y la industria. Y el 10 por ciento restante se divide entre los usos municipales y el consumo humano real. En general, los campos de golf municipales consumen tanta agua como los habitantes de los municipio. Los seres vivos (humanos y peces) no se están muriendo porque el mundo se esté quedando sin agua, sino porque el agua se está robando. 
O Hablemos de energía.
Kirkpatrick Sale lo resumió con acierto: La historia se ha repetido en los últimos 15 años: el consumo residencial individual en coche privado es apenas un cuarto de todo el consumo; la gran mayoría del consumo (energético) es comercial, industrial, corporativo de la agricultura mecanizada y gubernamental (olvidó mencionar el militar). Por tanto, incluso aunque todos nosotros fuésemos en bicicleta y nos calentásemos con estufas de leña, ello supondría un impacto inapreciable en el uso energético, en el calentamiento global y en la contaminación atmosférica”. O hablemos de desechos.
En 2005, la producción municipal de basura fue de unos 705 kilos per capita (en realidad, lo que ponemos en el cubo de la basura) en los EE. UU. Supongamos que es usted un activista muy exigente y con una forma de vida muy sencilla y reduce esto a cero. Recicla todo. Lleva las bolsas de la ropa para hacer compras. Arregla el tostador, sus dedos sobresalen por la puntera de sus zapatillas. Pues aún así, no es suficiente. Dado que la basura municipal no sólo incluye a la residencial sino también la que emana de las oficinas públicas y de los negocios, se va en manifestación a estas oficinas, con los panfletos de reducción de desechos en la mano y les convence para eliminar la parte de la basura que a usted le corresponde. Vaya, hay malas noticias: la basura municipal apenas supone el 3 por ciento de toda la producción de residuos en los EE. UU. Trataré de explicarme. No estoy diciendo que no debamos vivir de forma más sencilla. Yo mismo vivo de forma razonablemente sencilla, pero no creo que el no comprar mucho (o no conducir mucho o no tener hijos) sea un poderoso acto político o que sea profundamente revolucionario. No lo es.
Los cambios personales no significan cambios sociales. Por tanto ¿cómo es que ahora y especialmente con el mundo en una encrucijada, hemos llegado a aceptar estas respuestas absolutamente insuficientes? Creo que en parte es porque estamos en un doble aprieto. Y un doble aprieto es cuando se ofrecen varias opciones, pero sea cual fuere la escogida, siempre se pierde y no es posible retirarse.
A estas alturas, debería resultar bastante fácil reconocer que cada acción que implica a la economía industrial es destructiva (y no deberíamos pretender que la energía solar fotovoltaica, por ejemplo, nos sacará de esto, ya que también exige minería e infraestructuras de transporte en cada punto del proceso de producción; y lo mismo puede decirse de cualquier otra tecnología de las llamadas “verdes”. Por tanto, si elegimos esta opción, si participamos ávidamente en la economía industrial, podemos creer a corto plazo que ganaremos, porque acumulamos riqueza, que es el signo del “éxito” en esta cultura. Pero, en realidad, perdemos, porque la civilización industrial está acabando con el planeta, lo que significa que todo el mundo pierde.
Si elegimos la otra opción, la de vivir de manera más sencilla, esto causa menos daño, pero no se consigue evitar que la economía industrial acabe con el planeta y podemos llegar a pensar a corto plazo que ganamos, porque nos sentimos más puros e incluso no tenemos que dar todo de nosotros (apenas lo suficiente para justificar que no se pare el horror), pero también en este caso realmente perdemos, porque la civilización industrial sigue cargándose el planeta, lo que significa que todos perdemos.
La tercera opción, que consiste en actuar de forma decisiva para frenar la economía industrial, produce mucho miedo por varias razones, incluyendo alguna, aunque no sólo esa, de que perdemos algunos de los lujos (como la electricidad) a los que nos hemos acostumbrado desde que nacimos y por el hecho de que aquellos que están en el poder pueden intentar matarnos si impedimos, de forma seria, su capacidad de explotar al mundo, aunque ninguna de estas razones altera el hecho de que sea una opción mejor que la de un planeta muerto.
Cualquier opción es mejor que la de un planeta muerto. Además de lo improbable de promover los tipos de cambios necesarios para evitar que esta cultura termine aniquilando el planeta, hay al menos otros cuatro problemas al considerar los sencillos modos de vida como un acto político (contrariamente a vivir de forma sencilla porque es lo que uno desea hacer). El primero es que se postula sobre la errónea noción de que los seres humanos necesariamente dañan su entorno. Vivir de forma simple como un acto político, consiste solamente en reducir el daño, ignorando que los seres humanos pueden ayudar a la Tierra tanto como pueden dañarla.
Podemos rehabilitar los cauces, podemos eliminar los efluentes invasivos, podemos eliminar las (re)presas, podemos trastocar el sistema político inclinado hacia los ricos y hacia los un sistema económico extractivo, podemos destruir el sistema económico que está destruyendo el mundo real y físico. El segundo problema, y éste es considerable, es el que asigna la culpabilidad a las personas, y muy especialmente a los más desfavorecidos, en vez de adjudicársela a aquellos que realmente detentan el poder en este sistema, y al sistema en sí. Kirkpatrick de nuevo: “La culpabilización absolutamente individualista del qué-puedes-hacer-tú-para-salvar-la-tierra es un mito. Nosotros, como individuos, no hemos creado la crisis y no podemos resolverla.”
El tercer problema es que aceptamos la redefinición capitalista que nos convierte de ciudadanos en consumidores. Al aceptar esta redefinición, reducimos nuestras posibles formas de resistencia a consumir o a no consumir. Los ciudadanos tienen muchas más tácticas de resistencia a su disposición, incluyendo el votar, o no votar, postularnos, hacer panfletos, boicotear, organizarnos, agruparnos, protestar y cuando un gobierno atente contra la vida o la libertad y contra la búsqueda de la felicidad, tenemos el derecho de alterarlo o abolirlo.
El cuarto problema es que el punto final de la lógica que subyace bajo las formas de vida sencillas, entendidas como un acto político, es suicida. Si cada acto en una economía industrial es destructivo; si deseamos frenar esa destrucción y si no tenemos voluntad o somos incapaces de preguntarnos (y mucho menos de destruir) las infraestructuras intelectuales, morales, económicas o físicas que hacen que cada acto de la economía industrial sea destructivo, entonces se puede llegar a creer que causaremos la menor destrucción posible si morimos.
La buena noticia es que hay otras opciones. Podemos seguir los ejemplos de los valientes activistas que vivieron en tiempos difíciles. He mencionado la Alemania nazi, la Rusia zarista, a los pacifistas estadounidenses que hicieron mucho más que manifestar su pureza moral; se opusieron activamente a las injusticias que les rodeaban. Podemos seguir el ejemplo de aquellos que recordaron que el papel de un activista no consiste en navegar en los sistemas opresivos con tanta integridad como sea posible, sino más bien en enfrentarse y derribar estos sistemas.

24.7.11

Más allá de la esperanza


DERRICK JENSEN

Lasciate ogni speranza...Dante Alighieri

La frase más común que oigo en labios de ambientalistas de todas partes es: "¡Estamos jodidos!" La mayor parte de estos ambientalistas luchan desesperadamente, usan cualquiera herramienta a su alcance -o cualquiera herramienta que tienen, lo que significa que cualquiera herramienta que los que tienen el poder les permiten usar, lo que a su vez significa cualquiera herramienta que en última instancia será inefectiva- para tratar de proteger algún trozo de suelo, tratar de detener la manufactura o liberación de venenos, tratar de convencer a seres civilizados a que dejen de atormentar algún grupo de plantas o animales. Hay veces en que están reducidos a proteger un solo árbol.
John Osborn, un extraordinario activista y amigo, resume así sus razones para seguir con el trabajo: "A medida que las cosas se hacen cada vez más caóticas, me propongo mantener abiertas algunos parámetros. Si los osos pardos están aún vivas en veinte, treinta y cuarenta años, podrán vivir en cincuenta años más. Si no están dentro de veinte años, habrán desaparecido para siempre."
Pero no importa lo que hagan los ambientalistas, no bastan ni nuestros mayores esfuerzos. Estamos perdiendo, y mucho, en todos los frentes. Los que están en el poder están totalmente empeñados en destruir el planeta, y a la mayor parte de la gente no le importa.
Francamente no tengo mucha esperanza. Pero creo que eso es algo bueno. La esperanza nos mantiene encadenados al sistema, al conglomerado de gente, de ideas e ideales que están causando la destrucción de la Tierra.
Para empezar, está la falsa esperanza de que repentinamente, de alguna manera, el sistema puede cambiar en forma inexplicable. O que la tecnología nos puede salvar. O la Gran Madre. O seres de Alfa Centauri. O Jesucristo. O el Viejo Pascual. Todas estas falsas esperanzas llevan a la inacción, o por lo menos a la falta de efectividad. Una razón de que mi madre se quedó con mi padre que la abusaba era que no había refugios para mujeres maltratadas en los 50as y 60as, pero otra era su falsa esperanza de que él podría cambiar. Las falsas esperanzas nos atan a situaciones imposibles de vivir y nos ciegan hacia las posibilidades reales.
¿Habrá alguien que crea realmente que Weyerhaeuser [un consorcio maderero] va dejar de deforestar porque se lo pedimos de modo amable? ¿Hay quien crea realmente que Monsato [un consorcio de químicos para el agro] va a dejar de hacer lo que hace porque se lo pedimos de modo amable? Si sólo logramos que un demócrata gane la presidencia y llegue a la Casa Blanca, las cosas irán bien. Si sólo logramos que pase esa ley, las cosas irán bien. Si sólo logramos borrar esa otra ley, las cosas irán bien. Tontera. Las cosas no irán bien. Ya no van bien y están empeorando. Rápidamente.
Pero lo que mantiene encadenados a los que las aceptan, no son tan sólo las falsas esperanzas. Es la esperanza misma. Nos dicen que la esperanza es nuestra luz en la tiniebla. Es nuestra luz al fondo del largo y oscuro túnel. Es el rayo de luz que penetra en nuestras celdas de prisioneros. Es nuestra razón para perseverar, nuestra protección contra la desesperación (que se debe evitar a toda costa). ¿Cómo podremos continuar si no tenemos esperanza?
Nos han enseñado que en la esperanza hay alguna condición futura -como un cielo futuro- y debe esa ser nuestro refugio en la actual desdicha.

Para ir a la fuente y leer el texto completo:

23.7.11

Premisas de Endgame I: The Problem of Civilization (2006), de Derrick Jensen*






Traducción de Hernán D. Caro A. 

Premisa uno: La civilización no es ni puede llegar a ser sostenible. Esto es cierto especialmente para el caso de la civilización industrial. 

Premisa dos: La comunidades tradicionales por lo general no renuncian a los recursos en que se basan ni los venden. Sólo lo hacen cuando son destruídas. Tampoco permiten voluntariamente que sus terrenos sean arruinados a fin de que otros recursos –oro, petróleo, etcétera– puedan ser extraídos. De aquí se sigue que aquellos que quieren aquellos recursos harán lo que puedan para destruir las comunidades tradicionales. 

Premisa tres: Nuestro modo de vida –la civilización industrial– está basado sobre la violencia persistente y generalizada, la requiere, y colapsaría muy rápidamente sin ella. 

Premisa cuatro: La civilización está basada en una jerarquía claramente definida y aceptada de forma generalizada, si bien esta jerarquía aún no ha sido articulada. La violencia aplicada por quienes se hallan en la parte superior sobre quienes se hallan abajo es casi siempre invisible, esto es, pasa desapercibida. Cuando tal violencia es advertida, es racionalizada completamente. La violencia que quienes se encuentran abajo puedan ejercer sobre los que se encuentran en la cima de la jerarquía es impensable, y cuando ocurre es considerada con sorpresa, horror y lleva a que sus víctimas sean convertidas en fetiches. 

Premisa cinco: La propiedad de aquellos que se encuentran en la cima de la jerarquía es más valiosa que las vidas de quienes se encuentran abajo. Es aceptable que aquellos en la cima aumenten la cantidad de la propiedad que controlan –en lenguaje cotidiano, recibiendo más dinero– destruyendo o tomando la vida de los que se hallan abajo. Esto se conoce como producción. Si los dominados destruyen la propiedad de los dominadores, éstos pueden asesinar a los de abajo, o destruir de algún modo sus vidas. Esto se conoce como justicia

Premisa seis: No es posible reparar la civilización. Esta cultura no se someterá a ningún tipo de transformación hacia un modo de vida saludable y sostenible. Si no la detenemos, la civilización continuará haciendo miserable a la vasta mayoría de humanos y degradando el planeta hasta que ellos (la civilización y posiblemente el planeta) colapsen. Los efectos de esta degradación seguirán lastimando a los humanos y los no-humanos durante mucho tiempo. 

Premisa siete: Mientras más tiempo se demore el colapso de la civilización –o mientras más tiempo dejemos pasar hasta que nosotros mismos la derribemos–, más desagradable y caótico será ese colapso, y todo será peor para los humanos y los no-humanos que lo experimenten, o aquellos que vengan después. 

 Derrick Jensen, Endgame I: The Problem of Civilization, New York: Seven Stories, 2006. Ver también: 


Para leer el texto original con todas las premisas:

18.1.11

Dáme un límite

Involucionando la Civilización Entrevista con Derrick Jensen



(No 26 de No Compromise)
Derrick Jensen es un prolífico escritor, orador y activista. Él es el autor de Escuchando a la Tierra, Un lenguaje más antiguo que las palabras, La cultura de la invención, Extraño como la guerra: El asalto global en los bosques, y Bienvenido a la Máquina: Ciencia, Vigilancia y La Cultura del Control, entre otros.
 
NC: ¿ Qué esperas alcanzar a través de tus escritos ?

DJ: Yo quiero involucionar la civilización. Estoy interesado en vivir en un mundo que tenga cada año más salmón en estado salvaje que el año anterior. Un mundo que tenga más pájaros cantores migratorios que el año pasado. Un mundo que tenga menos toxinas y elementos nocivos en la leche materna, un mundo que no esté siendo destruido, un mundo en donde la población de krill no esté colapsando, un mundo donde no haya zonas muertas en los océanos, un mundo que no esté siendo sistemáticamente desarmado. Yo quiero vivir en un mundo que no esté siendo asesinado y haré cualquier cosa por conseguirlo. Es realmente claro que durante los pasados 6000 años la civilización ha estado asesinando el planeta. Estoy de parte del planeta.

NC: Tú hablas mucho sobre la esperanza. ¿Piensas que existe algún poder en la desesperanza?

DJ: Creo que la esperanza es realmente dañina por varias razones. Las falsas esperanzas nos atan a situaciones insoportables y nos hacen ciegos a las reales oportunidades. ¿Realmente piensa alguien que Weyerhaeuser va a parar de deforestar sólo porque se lo pidamos amablemente? ¿Realmente piensa alguien que si un demócrata estuviera dentro de la Casa Blanca que las cosas estarían mejor? ¿Cree alguien que los vivisectores dejarán de torturar animales sólo porque nosotros nos paremos afuera con un lienzo? Eso no significa que no debamos pararnos afuera con ese lienzo. Lo que realmente significa es que, ¿realmente creemos que ellos se detendrán sólo porque nosotros estemos haciendo eso? Y si tú no lo crees, ¿qué significa eso entonces? El libro que recién terminé está muy centrado en esa pregunta. ¿Tú crees que la cultura sufrirá una transformación voluntaria para obtener una forma sustentable de vida? Si no, ¿qué significa eso para nuestras estrategias y nuestras tácticas? Nosotros no sabemos. La razón por la que no lo sabemos es que no hacemos esa pregunta. La razón por la que no hacemos esa pregunta es que estamos demasiado ocupados pretendiendo que tenemos esperanza. Una de las cosas más inteligentes que hicieron los Nazis fue neutralizar la racionalidad y la esperanza. La forma en que hicieron eso fue haciéndolo de tal manera que en cada paso del camino estuviera en la psiquis de los Judíos, que el mejor interés era no resistir. ¿Prefieres tener una tarjeta de identificación o resistir y posiblemente ser asesinado? ¿Prefieres ir a un ghetto o resistir y posiblemente ser asesinado? ¿Prefieres ir en un camión para ganado o resistir y posiblemente ser asesinado? ¿Prefieres tomar una ducha o resistir y posiblemente ser asesinado? Cada paso del camino, estaba en sus conciencias de que el mejor interés es no resistir. Pero les diré algo realmente importante. Los Judíos que participaron en la rebelión del ghetto de Warsaw tenían una taza mucho más elevada de sobrevivencia que aquellos que cooperaron. Necesitamos mantener eso en mente para los próximos diez años.
 
NC: ¿Cómo podemos involucionar la civilización?

DJ: He hecho beneficios para los prisioneros por la liberación de la tierra y he apoyado totalmente las acciones del E.L.F. y del A.L.F. Dicho eso, tengo una crítica, que es que deseo que ellos mejoren en infraestructura. Creo que lo que necesitamos hacer es buscar las áreas más debilitadas. Por ejemplo, un hombre actuando totalmente por sí solo casi detuvo la Segunda Guerra Mundial (Antes de referirme a esto, necesito aclarar que no estoy hablando de asesinar a George Bush). George Elser fue un tipo que decidió matar a Hitler. Cualquiera que hable sobre la resistencia alemana en la Segunda Guerra Mundial tenia bastante claro que matar a Hitler era crucial para detener la guerra. Era fines de 1939. La guerra había recién comenzado y pudo haber sido detenida. Elser fue capaz de fabricar una bomba, ponerla en un lugar donde Hitler estuviera yendo a dar un discurso y ajustar el tiempo. Hitler, en vez de terminar su discurso en el tiempo normal, se adelantó por media hora. En vez de finalizar a las 9:30, como siempre lo hacía, terminó a las 9:00. Él ya estaba fuera del edificio a las 9:10 y la bomba explotó a las 9:20. Entonces, fue por tan sólo 10 minutos que se pudo haber detenido la guerra. La razón específica por la que estoy diciendo que no estoy postulando lo mismo para George Bush, es que Bush no maneja la suerte de poder que sí tenía Hitler. Si Bush estuviera a punto de ahogarse, Cheney tomaría el poder. En ese caso específico, un asesinato no haría tanto bien como podría haberlo hecho con Hitler. Sin embargo, el punto que planteo es que la situación de Elser es un ejemplo de levantamiento de poder. Un levantamiento de poder no tiene que ser violento. Yo mismo estoy levantando mi voz al escribir un punto que se opone a estar parado en la esquina de la calle. Cuando los individuos liberan a los animales, creo que lo que tratan de hacer es salvar esos animales específicos. Eso podría ser lo mismo que detener una represa. La motivación primaria podría ser liberar ese tramo del río. Pero creo que, por ejemplo, si alguien quema un SUV (Sport Utility Vehicle), eso no tiene mucha ventaja posicional. Ese es un gran riesgo para no muchos resultados. De ninguna forma estoy diciendo algo negativo sobre alguna de las personas que han tenido el monstruoso coraje de hacer esos actos, pero si vas a hacer apresado por más de 20 años por quemar un par de SUVs, hay otras cosas que yo podría hacer mejor. Esa es actualmente mi mayor crítica al ELF y al ALF, y que en realidad no es necesariamente una crítica, porque a mí me gustaría que continuaran con lo que están haciendo. En suma, de cualquier manera, me gustaría ver a otros mejorando su infraestructura. He hablado con hackers que han dicho cosas que sugieren que el hackeo es la gran promesa.

NC: ¿Cómo mantienes un punto de vista positivo y te mantienes tú mismo motivado y enfocado en la lucha?

DJ: Aquí parece estar la idea de que, si entiendes como son las cosas malas, tienes que ser miserable al mismo tiempo. Pero la verdad es que estoy realmente alegre y triste a la vez. Estoy lleno de furia, lleno de ira, y también lleno de amor. La gente gasta toda su energía luchando contra la desesperación. Bueno, la desesperación es una respuesta apropiada a una situación angustiante. Conlleva una tremenda cantidad de energía intentar no sentir esos “sentimientos negativos”. El sufrimiento es sólo sufrimiento, y el dolor es sólo dolor. No es mucho el sufrimiento y el dolor que hiere como la resistencia ante eso. Voy a citar un párrafo de mi nuevo libro porque ahí aborde este tema: “La mayor parte de nuestros actos son, lamentablemente, improductivos. Si ese no fuera el caso, no estaríamos siendo testigos de la destrucción del mundo. Aún continuamos haciendo los mismos antiguos y simbólicos actos y seguimos llamando la creación de esta o esa afirmación una gran victoria. Ahora, si no me equivoco, las victorias simbólicas pueden dar grandes estímulos morales, los que pueden ser cruciales. No obstante, cometemos un fatal y francamente patético error cuando presumimos que nuestras victorias simbólicas y nuestros estímulos morales hacen por sí mismos tangibles las diferencias en la tierra, y jamás deberíamos olvidar que lo que sucede en la tierra, es lo único que interesa. Allí es cuando viene un período en la vida de muchos activistas continuos cuando las victorias simbólicas no son lo suficientemente duraderas, como es posible a veces. Esa es la etapa en donde muchos de estos activistas se frustran, se deprimen y desmoralizan. Muchos luchan contra la angustia. Yo creo que luchar contra la angustia es un error. Pienso que esta angustia es, habitualmente, una falta de conocimiento, entendiendo que las tácticas que ellos han usado no han cumplido con lo que ellos pretendían y las triunfos que han perseguido no han sido suficientes ante la crisis que observamos. Los activistas se molestan y frustran porque están tratando de alcanzar sustentabilidad con un sistema que es inherentemente insustentable. Así nunca podrán ganar. No harán ninguna maravilla. Pero en vez de escuchar realmente a esos sentimientos, a menudo toman un par de semanas de vacaciones y luego vuelven tratando de poner los mismos viejos y cuadrados ganchos dentro de los mismos viejos y redondos hoyos. El resultado: más irritación, más frustración, más desaliento, y el salmón sigue muriendo. ¿Qué pasaría si escucháramos estos sentimientos de frustración, desesperación, angustia y desmoralización ? ¿Qué nos dirían estos sentimientos? ¿ Es posible que ellos mismos nos pudieran decir que lo que estamos haciendo no es trabajar, y por eso deberíamos tratar de hacer algo más ? Quizás estos sentimientos nos están invitando a transformar las metáforas. A que dejemos de tratar de salvar lo que queda de un campo de concentración y mejor tratemos de destruir ese campo completo.
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