Visiones e Intentos de este proyecto

La visión principal que nos guía es ir creando, explorando, difundiendo empezando desde lo pequeño, lo cercano, lo inmediato, para así ir creciendo en espiral pero siempre de una forma envolvente para que no queden espacios desatentidos en una dimensión demasiado grande para nuestra capacidad de intuír, reflexionar y accionar.

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1.5.16

Tierra y libertad: luchas campesinas por la humanidad



Por:  Silvia Ribeiro*

De Palestina a Brasil, pasando por Indonesia, Sri Lanka, Mozambique, País Vasco, Kurdistán, países europeos y latinoamericanos, llegaron hasta la Amazonia más de 170 delegadas y delegados de la Vía Campesina, pescadores artesanales y otros movimientos y organizaciones sociales, a la Conferencia internacional sobre reforma agraria en Marabá, Pará, Brasil, del 13 al 17 de abril de este año. La cita tenía mucha historia, razones y urgencias, además de abrazar desde los movimientos de todo el mundo el acto de memoria y protesta a 20 años de impunidad de la masacre de 19 campesinos en Eldorado dos Carajás en 1996, crimen de Estado a favor de latifundistas y por mano de la policía militar.
A 20 años de esa masacre de campesinos sin tierra, que motivó que La Vía Campesina declare el 17 de abril Día Mundial de las Luchas Campesinas, la criminalización y represión de campesinos, trabajadores rurales, defensores de territorios y derechos, incluso en regiones como Europa, sigue siendo un tema que atravesó las participaciones en la Conferencia, desde todas las esquinas del planeta.
Situación más grave aún sabiendo que la lucha por la tierra y por seguir siendo campesinas y campesinos, no sólo es justa, es un aspecto fundamental de la sobrevivencia de todos, estemos en campo o ciudad, y es un elemento esencial para responder a las más graves crisis planetarias.
Un 70 por ciento de los habitantes del planeta se alimentan gracias a la producción campesina, la pesca artesanal, la recolección de alimentos silvestres, las huertas urbanas. Pese a este notable aporte, solamente tienen 25 por ciento de la tierra agrícola global. (Grain, 2014, goo.gl/6uR1R7) 90 por ciento son campesinos e indígenas y hay millones de trabajadores agrícolas sin tierra. En casi todo el planeta, sufren ataques permanentes a sus modos de vida, tierras y recursos, además de políticas públicas discriminatorias, clientelares o para generar dependencia.
Sus tierras, en muchos casos las que quedaron después de ser desplazados de las praderas más fértiles, siguen siendo codiciadas y arrebatadas por grandes inversionistas, sea para instalar monocultivos de granos de exportación y/o árboles, para explotar otros recursos, para abrir paso a proyectos de infraestructura, energía, ampliación especulativa de mancha urbana, para transporte para todos esos emprendimientos o hasta para especular con mercados de carbono. O deben abandonarlas porque les secan y contaminan las fuentes de agua.
En todos los casos, la vida, las culturas, la enorme y esencial contribución histórica y presente de las formas de vida campesina e indígenas, parece siempre quedar en último lugar. No sólo en políticas que favorecen los intereses corporativos, también por el mito falso de que campesinos e indígenas producen poco, cuando en realidad son responsables de la alimentación de la mayoría de la población mundial.




La contracara es que el sistema alimentario agroindustrial, dominado por empresas trasnacionales, ocupa la mayor parte de la tierra y usa entre 70 y 80 por ciento de todos los combustibles y agua que se usan en la producción alimentaria, contaminando con agrotóxicos suelos, aguas y la comida de todos, con enorme desperdicio de alimentos desde el campo a los hogares. Esto es el principal factor de cambio climático, aunque solamente alimenta 30 por ciento de la población mundial y emplea una ínfima parte, la mayoría en semiesclavitud o salarios miserables.
Estas condiciones hacen que la lucha campesina por la tierra sea aún más importante. La conferencia de Marabá afirmó esa lucha, pero también dejó claro que su camino va mucho más allá. A partir de reflexiones y experiencias acumuladas en sus regiones, creciendo las conclusiones de su conferencia internacional de 2012 en Indonesia, plantearon nuevas metas y desafíos. Integraron a sus metas el concepto de reforma agraria popular, propuesto desde el trigésimo Congreso del Movimiento Sin Tierra de Brasil: la producción alimentaria es un tema de toda la sociedad y requiere ser asumida por todos los movimientos. La necesidad de alimentos es de todos, así como los impactos en salud, ambiente, sociales, económicos, culturales que el sistema agroalimentario conlleva. El sistema industrial es controlado por unas cuantas empresas trasnacionales que operan en todo el planeta y son un pilar fundamental del sistema de explotación global. Otros desafíos que formularon fue pasar de la lucha por la tierra a la defensa de territorios; integrar los conceptos de autonomía y soberanía alimentaria; cambiar el modelo de producción agrícola capitalista por otros basados en agricultura ecológica y campesina, cuestionando no sólo la propiedad de la tierra, sino también la matriz tecnológica que subyace al modelo capitalista; fortalecer los procesos permanentes de reflexión y formación política y teórica; desarrollar y crear medios propios de comunicación, a la par que denunciar la manipulación informativa de medios masivos; afirmar la lucha feminista, de género y por diversidad sexual; construir alianzas con otros movimientos y luchas urbanas y rurales; articularse a nivel internacional, especialmente contra trasnacionales, contra la criminalización; afirmar la solidaridad internacional en zonas de guerra como Palestina y Kurdistán.
Cuando lanzaron la convocatoria de la conferencia, no sabían que coincidiría con el reality show de votos comprados en el Congreso de Brasil para esta nueva clase de golpes de Estado. La conferencia lo denunció y expresó todo el apoyo a los movimientos contra el golpe. Pero la mejor medida fue sin duda la reflexión colectiva y crítica sobre lo construido, los errores, faltas y aciertos, asumiendo un amplio espectro de nuevos desafíos.
*Integrante del Grupo ETC

30.9.14

Olvidémonos de las duchas cortas, o por qué el cambio personal no implica un cambio político.




Por Derrick Jensen


                                    




¿Acaso alguna persona en su sano juicio se lanzaría de cabeza al cubo de la basura para parar a Hitler?, ¿O creería que el hacer composta habría acabado con la esclavitud, o lograría la jornada de ocho horas de trabajo? ¿Se creería que cortar leña y acarrear agua habría sacado a los presos de las cárceles zaristas, o que bailar desnudo alrededor del fuego ayudaría a elaborar la ley de derecho al voto de 1957, o la ley de derechos civiles de 1964? Entonces, ¿por qué ahora, con el mundo entero en juego, hay tanta gente que se retrotrae a las “soluciones personales”? Una parte del problema es que hemos sido víctimas de una campaña sistemática de desorientación. La cultura del consumo y el pensamiento capitalista nos han enseñado a sustituir por actos de consumo individual la resistencia política organizada. La pelicula “Una verdad incómoda” ayudó a elevar la conciencia sobre el calentamiento global.
Pero ¿se dieron ustedes cuenta de que todas las soluciones que presentaba tenían que ver con el consumo personal, con cambiar las bombillas a bajo consumo, inflar las ruedas, conducir la mitad, etc. y que no tenían nada que ver con quitar el poder a las grandes empresas o parar el crecimiento económico que está destruyendo el planeta? Si cada persona en los EE. UU. hubiese hecho lo que la película sugería, las emisiones de carbono de los EE. UU. se habrían reducido apenas un 22%. El consenso científico es que hay que reducir al menos el 75% de las emisiones.
O hablemos del agua.
Oímos con mucha frecuencia que el agua empieza a escasear en el mundo. Hay gente que muere por falta de agua. Los ríos se van secando por falta de agua. Es por ello por lo que tenemos que darnos duchas más cortas. ¿Ven la desconexión? ¿Soy acaso responsable del agotamiento de los acuíferos por darme duchas? Pues no, porque más del 90% del agua que utilizan los seres humanos la consume la agricultura y la industria. Y el 10 por ciento restante se divide entre los usos municipales y el consumo humano real. En general, los campos de golf municipales consumen tanta agua como los habitantes de los municipio. Los seres vivos (humanos y peces) no se están muriendo porque el mundo se esté quedando sin agua, sino porque el agua se está robando. 
O Hablemos de energía.
Kirkpatrick Sale lo resumió con acierto: La historia se ha repetido en los últimos 15 años: el consumo residencial individual en coche privado es apenas un cuarto de todo el consumo; la gran mayoría del consumo (energético) es comercial, industrial, corporativo de la agricultura mecanizada y gubernamental (olvidó mencionar el militar). Por tanto, incluso aunque todos nosotros fuésemos en bicicleta y nos calentásemos con estufas de leña, ello supondría un impacto inapreciable en el uso energético, en el calentamiento global y en la contaminación atmosférica”. O hablemos de desechos.
En 2005, la producción municipal de basura fue de unos 705 kilos per capita (en realidad, lo que ponemos en el cubo de la basura) en los EE. UU. Supongamos que es usted un activista muy exigente y con una forma de vida muy sencilla y reduce esto a cero. Recicla todo. Lleva las bolsas de la ropa para hacer compras. Arregla el tostador, sus dedos sobresalen por la puntera de sus zapatillas. Pues aún así, no es suficiente. Dado que la basura municipal no sólo incluye a la residencial sino también la que emana de las oficinas públicas y de los negocios, se va en manifestación a estas oficinas, con los panfletos de reducción de desechos en la mano y les convence para eliminar la parte de la basura que a usted le corresponde. Vaya, hay malas noticias: la basura municipal apenas supone el 3 por ciento de toda la producción de residuos en los EE. UU. Trataré de explicarme. No estoy diciendo que no debamos vivir de forma más sencilla. Yo mismo vivo de forma razonablemente sencilla, pero no creo que el no comprar mucho (o no conducir mucho o no tener hijos) sea un poderoso acto político o que sea profundamente revolucionario. No lo es.
Los cambios personales no significan cambios sociales. Por tanto ¿cómo es que ahora y especialmente con el mundo en una encrucijada, hemos llegado a aceptar estas respuestas absolutamente insuficientes? Creo que en parte es porque estamos en un doble aprieto. Y un doble aprieto es cuando se ofrecen varias opciones, pero sea cual fuere la escogida, siempre se pierde y no es posible retirarse.
A estas alturas, debería resultar bastante fácil reconocer que cada acción que implica a la economía industrial es destructiva (y no deberíamos pretender que la energía solar fotovoltaica, por ejemplo, nos sacará de esto, ya que también exige minería e infraestructuras de transporte en cada punto del proceso de producción; y lo mismo puede decirse de cualquier otra tecnología de las llamadas “verdes”. Por tanto, si elegimos esta opción, si participamos ávidamente en la economía industrial, podemos creer a corto plazo que ganaremos, porque acumulamos riqueza, que es el signo del “éxito” en esta cultura. Pero, en realidad, perdemos, porque la civilización industrial está acabando con el planeta, lo que significa que todo el mundo pierde.
Si elegimos la otra opción, la de vivir de manera más sencilla, esto causa menos daño, pero no se consigue evitar que la economía industrial acabe con el planeta y podemos llegar a pensar a corto plazo que ganamos, porque nos sentimos más puros e incluso no tenemos que dar todo de nosotros (apenas lo suficiente para justificar que no se pare el horror), pero también en este caso realmente perdemos, porque la civilización industrial sigue cargándose el planeta, lo que significa que todos perdemos.
La tercera opción, que consiste en actuar de forma decisiva para frenar la economía industrial, produce mucho miedo por varias razones, incluyendo alguna, aunque no sólo esa, de que perdemos algunos de los lujos (como la electricidad) a los que nos hemos acostumbrado desde que nacimos y por el hecho de que aquellos que están en el poder pueden intentar matarnos si impedimos, de forma seria, su capacidad de explotar al mundo, aunque ninguna de estas razones altera el hecho de que sea una opción mejor que la de un planeta muerto.
Cualquier opción es mejor que la de un planeta muerto. Además de lo improbable de promover los tipos de cambios necesarios para evitar que esta cultura termine aniquilando el planeta, hay al menos otros cuatro problemas al considerar los sencillos modos de vida como un acto político (contrariamente a vivir de forma sencilla porque es lo que uno desea hacer). El primero es que se postula sobre la errónea noción de que los seres humanos necesariamente dañan su entorno. Vivir de forma simple como un acto político, consiste solamente en reducir el daño, ignorando que los seres humanos pueden ayudar a la Tierra tanto como pueden dañarla.
Podemos rehabilitar los cauces, podemos eliminar los efluentes invasivos, podemos eliminar las (re)presas, podemos trastocar el sistema político inclinado hacia los ricos y hacia los un sistema económico extractivo, podemos destruir el sistema económico que está destruyendo el mundo real y físico. El segundo problema, y éste es considerable, es el que asigna la culpabilidad a las personas, y muy especialmente a los más desfavorecidos, en vez de adjudicársela a aquellos que realmente detentan el poder en este sistema, y al sistema en sí. Kirkpatrick de nuevo: “La culpabilización absolutamente individualista del qué-puedes-hacer-tú-para-salvar-la-tierra es un mito. Nosotros, como individuos, no hemos creado la crisis y no podemos resolverla.”
El tercer problema es que aceptamos la redefinición capitalista que nos convierte de ciudadanos en consumidores. Al aceptar esta redefinición, reducimos nuestras posibles formas de resistencia a consumir o a no consumir. Los ciudadanos tienen muchas más tácticas de resistencia a su disposición, incluyendo el votar, o no votar, postularnos, hacer panfletos, boicotear, organizarnos, agruparnos, protestar y cuando un gobierno atente contra la vida o la libertad y contra la búsqueda de la felicidad, tenemos el derecho de alterarlo o abolirlo.
El cuarto problema es que el punto final de la lógica que subyace bajo las formas de vida sencillas, entendidas como un acto político, es suicida. Si cada acto en una economía industrial es destructivo; si deseamos frenar esa destrucción y si no tenemos voluntad o somos incapaces de preguntarnos (y mucho menos de destruir) las infraestructuras intelectuales, morales, económicas o físicas que hacen que cada acto de la economía industrial sea destructivo, entonces se puede llegar a creer que causaremos la menor destrucción posible si morimos.
La buena noticia es que hay otras opciones. Podemos seguir los ejemplos de los valientes activistas que vivieron en tiempos difíciles. He mencionado la Alemania nazi, la Rusia zarista, a los pacifistas estadounidenses que hicieron mucho más que manifestar su pureza moral; se opusieron activamente a las injusticias que les rodeaban. Podemos seguir el ejemplo de aquellos que recordaron que el papel de un activista no consiste en navegar en los sistemas opresivos con tanta integridad como sea posible, sino más bien en enfrentarse y derribar estos sistemas.

1.6.14

Indicadores del Colapso Ecológico (Primera Parte):




Este compendio de indicadores del colapso ecológico, está basado en la síntesis que realizó el grupo "Fertile Ground Environmental Intitute" (http://www.dgfg.org/indicators-of-ecological-collapse.html) que contiene algunos de los datos que demuestran la situación de devastación sistemática a la que se están viendo sometidos la mayoría de los ecosistemas y seres vivos de la Tierra. 
Hemos realizado una traducción de esta síntesis y agregado más información obtenida de diversas fuentes científicas, porque consideramos que es urgente que todas las personas estén informadas de algunas de las principales problemáticas ambientales actuales, haciendoles  una invitación a reconocer que tod@s tenemos una responsabilidad de colaborar  de manera decidida y contundente en la lucha para buscar que se resuelvan las principales problemáticas ecológicas y sociales que afrontamos hoy en día, ya que nuestro futuro, el de nuestr@s hij@s y el de la vida dependen de ello.

LOS OCÉANOS:

LA MUERTE DE LOS ARRECIFES  DE CORAL:

Un cuarto de los arrecifes de coral del mundo se han perdido y los que quedan están bajo estrés debido a la contaminación, la sedimentación,  las prácticas de pesca destructiva y el Cambio Climático.
Los Arrecifes han existido sobre la Tierra por millones de años, pero a menos que se tomen acciones contundentes para protegerlos, cerca del 70% de los arrecifes de aguas  poco profundas desaparecerán en las próximas décadas.
La mayor amenaza para los arrecifes de coral del mundo es el Calentamiento Global.
Los arrecifes necesitan el balance correcto de luz solar, temperatura,  nutrientes y salinidad para sobrevivir. La mayoría de las aguas superficiales existen dentro de un rango estrecho de temperatura. Incrementos de más de 3 grados pueden tener un efecto devastador en estos organismos diminutos, causando que expulsen a las micro algas simbióticas que los proveen de alimento. Cuando esto pasa los corales se vuelven blancos y eventualmente mueren. 1
    

                                        ARRECIFES VIVOS 
                                                  

                            BLANQUEO Y MUERTE DEL  ARRECIFE DE CORAL                                                                            

En el próximo siglo con el Cambio Climático se espera que la temperatura aumente hasta 10.4 grados Franeheit o más. Esto es el incremento más alto que ha ocurrido desde la última glaciación. Muchos científicos creen que el aumento que si no se hace nada, cambiará las temperaturas del océano será fatal para muchos arecifes. 

ZONAS MUERTAS OCEÁNICAS:
- Las zonas  muertas del mar  ya se encuentran en todo el mundo  y se   están incrementando a un ritmo alarmante.
"Se ha conocido recientemente que las llamadas zonas muertas oceánicas han aumentado considerablemente en las últimas décadas, y se estima que en la Tierra existen ya aproximadamente 400 de ellas, cubriendo una superficie de alrededor de 245 000 km2. 2
Las “zonas muertas” son áreas en las que los niveles de oxígeno son excesivamente bajos o nulos de manera perenne o estacional, un fenómeno conocido como hipoxia que afecta gravemente la vida acuática, sobre todo en el lecho marino y en las zonas más profundas.
En el siguiente mapa, los esqueletos de peces marcan las zonas muertas con falta de oxígeno de la región del  Delta del Missisipi:


Estas zonas están principalmente cerca de regiones en las que se vierten aguas cargadas de desechos industriales y agrícolas, cercanas muchas veces a grandes núcleos de población. Estos vertidos, que muchas veces llegan al mar a través de los ríos y los escurrimientos de las lluvias, provocan el fenómeno conocido como eutrofización, que es un enriquecimiento excesivo de nutrientes que dispara el desarrollo de algas y bacterias descomponedoras que consumen el oxígeno del agua.

Las "zonas muertas" son causadas por un exceso de nitrógeno de los fertilizantes que se utilizan en tierra para la agricultura industrial, también por el drenaje y por las emisiones de los vehiculos y las fábricas. En lo que los expertos han llamado una "cascada de nitrógeno", el químico fluye sin ser tratado hasta los océanos y desencadena la proliferación de plancton, que a su vez agota el oxígeno en el agua.  3
Este fenómeno ocurre con mayor intensidad en aguas tropicales, que naturalmente son menos ricas en oxígeno, provocando que la vida bentónica sésil muera (como esponjas, tunicados, moluscos bivalvos y otros organismos que viven fijos al fondo), mientras que los que tienen mayor movilidad, como los peces, abandonan la zona, convirtiéndola casi en un “desierto biológico”. 

"La humanidad está llevando a cabo un experimento de proporciones gigantes a nivel global, como resultado del abuso y uso ineficiente de los fertilizantes, de las descargas de drenaje sin tratar y de las crecientes emisiones de los vehículos y las fábricas" señaló Klaus Toepfer, director ejecutivo del programa de Medio Ambiente de la ONU.  4

CONTAMINACIÓN DE LOS OCÉANOS :

- Respecto a la contaminación de los Océanos, las Corporaciones: "vierten un equivalente como mínimo de           5 000,000 de galones de toxinas al día, desde benceno, nitrilo acrílico, mercurio, cobre, toda clase de substancias tóxicas ". 5
- "En 1997, la Academia de las Ciencias estimó que el total de basura introducida en los océanos del mundo es aproximadamente de 6.4 millones de toneladas al año. 6
"Algunos de los contaminantes más comunes derivados de la actividad humana son los plaguicidas, herbicidas, fertilizantes químicos, detergentes, hidrocarburos, aguas residuales, plásticos y otros sólidos. Muchos de estos contaminantes se acumulan en las profundidades del océano, donde son ingeridos por pequeños organismos marinos a través de los cuales se introducen en la cadena alimentaria global. Los científicos incluso han descubierto que los medicamentos que ingiere el hombre y que no llegan a ser procesados completamente por su organismo acaban en el pescado que comemos". 7




Los residuos sólidos como bolsas, espuma y otros desechos vertidos en los océanos desde tierra o desde barcos en el mar acaban siendo con frecuencia alimento de mamíferos marinos, peces y aves que los confunden con comida, con consecuencias a menudo desastrosas. Las redes de pesca abandonadas permanecen a la deriva durante años, y muchos peces y mamíferos acaban enredados en ellas. En algunas regiones, las corrientes oceánicas arrastran billones de objetos de plástico en descomposición y otros residuos hasta formar remolinos gigantescos de basura. Uno de ellos, situado en el Pacífico septentrional y conocido como el Gran Parche de Basura del Pacífico, tiene una extensión que según las estimaciones llevadas a cabo duplica la del estado de Texas. A principios de 2010, se descubrió otra gigantesca isla de basura en el océano Atlántico. 8


ACIDIFICACIÓN DEL AGUA DE LOS  MARES:

La población de  zooplancton ( los organismos que forman la base de la cadena alimentaria de los mares) se ha desplomado hasta 70% en cuatro décadas. 9
Los mares del planeta son claves en la regulación climática. Secuestran más del 25% del dióxido de carbono liberado en la atmósfera. Pero el aumento de las aportaciones de CO2 provocadas por el hombre está superando las capacidades de este almacén natural. Una vez disuelto en el agua buena parte del CO2 se convierte en ácido carbónico y eleva la concentración de los iones de hidrógeno, reduciendo el nivel del pH, es decir acidificando el agua lo cual afecta a incontables organismos marinos que de ya no están pudiendo desarrollar sus conchas pues ya no están pudiendo fijar el calcio. La siguiente imágen menciona que el CO2  es corrosivo para los esqueletos  de muchos organismos marinos.





LA IMPORTANCIA ECOLÓGICA DE LOS OCEÁNOS:
Los océanos ayudan a mantener nuestra atmósfera y proveen de una gran porción del oxígeno mundial. Cuando el funcionamiento saludable de estos sistemas es amenazado, también se vé amenazada la salud de la Biósfera.




EXTINCIONES MASIVAS DE SERES VIVOS A NIVEL GLOBAL:
Cerca del 50% de todas las especies están desapareciendo. Una  de cada 3 especies  de mamíferos, 1 de cada 8 especies de pájaros, y 1 de cada 3 especies de anfibios están amenazadas con extinguirse. 8
Tan sólo hace cuatro años, sólo 1 de cada 4 especies de  mamíferos estaba amenazada con extinguirse. De acuerdo con el Instituto Mundial de Recursos (World Resources Institute), más de 100 especies se extinguen cada día. En los pasados 300 millones de años, si excluimos este siglo, sólo se extinguía aproximadamente una especie cada cuatro años. Hoy en día los científicos ven cómo se extingue una especie cada 15 minutos. 9
La extinción de especies se ha incrementado a ritmos de 10 a 100 veces  mayores que los de hace 30 años. 10

Por otra parte, el ritmo de desaparición de especies es considerado por algunos expertos como que está gravemente subestimado debido a un diagnóstico matemático erróneo. 11
Si hacemos nada, la mitad de todas las especies se habrán extinguido para el final de este siglo.
Por lo tanto estamos viviendo bajo un régimen económico y político , el capitalismo industrial global, que nos está conduciendo al colapso de  los sistemas que mantienen la vida, por lo que es necesario buscar las formas más efectivas para detener la depredación,  revertir todos los procesos destructivos y trabajar por restaurar, preservar y desarrollar formas de vida y de organización social y económica que respeten a la Tierra y a sus incontables y maravillosos seres vivos.


FUENTES  DE INFORMACIÓN:
1. http://www.sfgate.com/opinion/openforum/article/The-death-of-coral-reefs-2896722.php
2. http://www.ojocientifico.com/4833/que-son-las-zonas-muertas-oceanicas
3. http://www.nbcnews.com/id/4624359/
4. http://www.ojocientifico.com/4833/que-son-las-zonas-muertas-oceanicas
5. Diane Wilson. La Onceava Hora. Warner Independent Films.

6.  Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

7. http://www.nationalgeographic.es/el-oceano/cuestiones-criticas-sobre-el-problemas-de-la-contaminacion-marina/cuestiones-criticas-sobre-el-problemas-de-la-contaminacion-marina

8.  International Union for Conservation of Nature, 2007 Conference
9.  “Species Extinction.” Rainforest Web http://rainforestweb.org/Rainforest_Information/Species_Extinction/

10 .  “Species Extinction Threat Underestimated Due To Math Glitch.” Science Daily. http://www.sciencedaily.com/releases/2008/07/080702132238.htm
11. Edward Wilson, Pellegrino University Research Professor in Entomology at Harvard University

8.2.13

La segunda revolución

Este es un documental que está en construcción y que habla sobre la resistencia de muchas comunidades que se enfrentan a proyectos de todo tipo desde las Arenas bituminosas del Canadá, hasta el "fracking" para extraer gas o la minería que destruye montañas y ecosistemas enteros. Todos estos proyectos han sido posibles porque hay un sistema legal que le da prioridad a las empresas y corporaciones frente a los derechos de las comunidades locales y los derechos de la naturaleza, y nos propone algunos de los pasos que son necesarios para desmantelar ese sistema legal y construir otro que realmente pueda proteger y permitir la continuidad de la vida en la Tierra. Es un documental que está siendo financiado por los mismos espectadores, así que quienes puedan apoyen para su realización.  En la siguiente página
 http://www.indiegogo.com/projects/324241 
We the People 2.0 Funding Promo from Tree Media on Vimeo.
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